En los límites entre Chiapas y Oaxaca, la caravana migrante “Sueños sin Fronteras” retomó este lunes su travesía rumbo al centro y norte del país, luego de hacer una pausa para recuperar fuerzas. El grupo, integrado por alrededor de 600 personas, inició su recorrido el pasado 20 de agosto desde Tapachula y ha caminado cerca de 150 kilómetros en nueve días, lo que ha provocado agotamiento, lesiones y enfermedades entre los participantes.

Los migrantes avanzan por la carretera costera hacia Tonalá, la penúltima localidad chiapaneca antes de ingresar a territorio oaxaqueño. Durante la pausa, muchas personas recibieron atención básica debido a infecciones en la garganta, heridas en los pies y cuadros de deshidratación. Algunas decidieron regresar o entregarse a autoridades migratorias, mientras otras continúan con la esperanza de llegar al norte del país.

Entre quienes integran la caravana se encuentra Betsy, una mujer hondureña que realiza este recorrido por segunda ocasión para reencontrarse con su hija en Estados Unidos. Relató que, tras ser deportada hace cinco meses, regresó a Honduras sin encontrar estabilidad laboral y decidió emprender nuevamente el camino.

La caravana “Sueños sin Fronteras” es el cuarto éxodo que intenta salir de la frontera sur en lo que va del año. Desde el inicio de la administración federal en octubre de 2024, al menos 20 grupos han intentado avanzar hacia el norte, aunque la mayoría se ha disuelto entre Chiapas y Oaxaca.
