La propuesta de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para concluir el ciclo escolar el 5 de junio ha generado un rechazo generalizado entre padres de familia, docentes y dirigentes magisteriales en diversas entidades del país. La medida, presentada como respuesta a las altas temperaturas y a la realización del Mundial de Futbol 2026, ha sido calificada como improvisada, riesgosa y sin sustento pedagógico por amplios sectores de la comunidad educativa.

En estados como Sonora, Nuevo León, Jalisco y Oaxaca, maestros y directivos denunciaron que la decisión fue tomada sin consulta previa, afectando procesos clave como evaluaciones finales, graduaciones y cierre administrativo. El dirigente de la CNTE en la Ciudad de México, Pedro Hernández Morales, afirmó que el recorte “no es una medida pedagógica, sino política”, y advirtió que busca debilitar al movimiento magisterial en un contexto de movilizaciones nacionales.

Entre los padres de familia, la inconformidad también ha sido contundente. La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) calificó el adelanto como “un grave error” que profundizará el rezago educativo, recordando que millones de estudiantes aún enfrentan dificultades en lectura, matemáticas y comprensión. “La educación de nuestros hijos no puede sacrificarse por un evento deportivo”, señaló la organización en un comunicado difundido el 7 de mayo.

En el ámbito escolar, voces desde las aulas también se han sumado al rechazo. El profesor Enrique Enríquez, director de la primaria Japón, criticó que la SEP actuara sin escuchar a quienes viven la realidad educativa: “Es evidente que se toman decisiones sin conocer las necesidades de las escuelas”.

Padres de familia de Nuevo León advirtieron que el recorte impactará la organización laboral y de cuidados, especialmente en hogares donde ambos padres trabajan. “Las familias organizan su vida con base en el calendario escolar; cambiarlo de un día para otro es irresponsable”, expresó Marcela Perales, vocera de la Unión Neoleonesa de Padres de Familia.

Mientras la SEP insiste en que el 5 de junio será el último día de clases, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que aún no existe una decisión definitiva, lo que ha incrementado la confusión y el malestar social. Lo cierto es que, por ahora, la propuesta ha encendido un debate nacional que evidencia la falta de consenso y la urgencia de decisiones educativas basadas en criterios técnicos y no en presiones externas.

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