La Ciudad de Oaxaca vivió este 31 de agosto una de sus celebraciones religiosas más singulares y queridas: la festividad en honor a San Ramón Nonato, que cada año reúne a cientos de familias en el Templo de Nuestra Señora de La Merced, ubicado en el Centro Histórico. Además de las ceremonias litúrgicas, la jornada destacó por la tradicional bendición de mascotas, una práctica que se ha convertido en símbolo de convivencia comunitaria y expresión de fe.
Desde primeras horas de la tarde, el atrio del templo se transformó en una auténtica pasarela de animales de compañía. Perros de todos los tamaños, gatos en transportadoras, aves adornadas con listones, conejos y hasta peculiares ratas egipcias fueron llevados por sus dueños para recibir la bendición del sacerdote, quien roció agua bendita sobre cada animal mientras las familias expresaban peticiones de salud y protección. La escena, llena de color y espontaneidad, reflejó el profundo cariño que las y los oaxaqueños tienen por sus mascotas.

La bendición de animales se realiza cada 31 de agosto, fecha en que se conmemora a San Ramón Nonato, fraile mercedario nacido en 1204 y venerado como protector de las mujeres embarazadas, las familias y quienes enfrentan dificultades personales. Por ello, además de las mascotas, también acudieron mujeres gestantes con flores y veladoras para pedir un parto seguro y agradecer favores recibidos.

El Templo de La Merced es el único recinto en Oaxaca que resguarda una imagen de San Ramón Nonato, lo que convierte esta celebración en una tradición única en la ciudad. La bendición inició alrededor de las 4 de la tarde, luego de que el atrio se llenara de familias, visitantes y curiosos que cada año participan en esta festividad que combina devoción, identidad y afecto por los animales.

Una vez más, la celebración de San Ramón Nonato reafirmó el valor comunitario de esta tradición, donde la fe y el amor por los animales se entrelazan en un ambiente de alegría y espiritualidad.
