El expresidente Andrés Manuel López Obrador acusó que “algunos funcionarios de Estados Unidos” están intentando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición mexicana, en un contexto que calificó como de presiones políticas y electorales desde el país vecino. Las declaraciones fueron difundidas en una carta publicada este miércoles desde Palenque, Chiapas, donde manifestó su respaldo “sin condiciones” a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Según López Obrador, los recientes señalamientos del gobierno estadounidense en temas como migración y narcotráfico responden a intereses vinculados al proceso electoral de noviembre en Estados Unidos. Afirmó que estas presiones buscan influir en la política interna mexicana y afectar al movimiento que encabeza Morena.

El exmandatario expresó sorpresa por el cambio de postura del presidente estadounidense Donald Trump, con quien aseguró haber mantenido una relación de respeto y cooperación durante su administración. Recordó que en ese periodo se alcanzaron acuerdos en materia comercial, migratoria y de seguridad, y que incluso Trump accedió a revisar el caso del general Salvador Cienfuegos tras su detención en Estados Unidos.
López Obrador también señaló que la intención de clasificar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas podría abrir la puerta a acciones extraterritoriales sin procesos judiciales adecuados, lo que consideró un riesgo para los derechos humanos y la soberanía mexicana.

En su carta, calificó a Sheinbaum como “la mejor presidenta de México de nuestro tiempo” y sostuvo que el endurecimiento de la postura estadounidense no se debe al desempeño del actual gobierno, sino a presiones internas en Estados Unidos. Incluso pidió que “por el bien de todos, regrese el otro Trump”, en referencia al estilo de gobierno que, dijo, mantuvo durante su primer mandato.

La presidenta Sheinbaum, por su parte, ya había señalado días antes que sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a México para posicionarse rumbo a sus elecciones, reiterando que el país no admite injerencias externas.
