Luego del ataque armado registrado el pasado 20 de abril de 2026 en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, autoridades de Oaxaca implementaron nuevas medidas de seguridad en sus principales sitios turísticos con el objetivo de prevenir incidentes y garantizar la integridad de visitantes nacionales y extranjeros.
El hecho, que dejó como saldo una turista fallecida y al menos 13 personas heridas, encendió las alertas a nivel nacional y evidenció la necesidad de reforzar los protocolos de vigilancia en espacios de alta afluencia turística.

En respuesta, el gobierno de Oaxaca, encabezado por Salomón Jara, instruyó el despliegue de operativos coordinados entre la Guardia Nacional, autoridades estatales, municipales y personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), responsable de la administración de las zonas arqueológicas.

Entre las acciones implementadas destacan la instalación de arcos de seguridad en sitios como Monte Albán y Mitla, con el fin de evitar el ingreso de armas de fuego u objetos peligrosos, así como revisiones preventivas a mochilas y pertenencias de los visitantes.

Asimismo, se contempla extender estas medidas a otros espacios patrimoniales del estado, como Guiengola, en el Istmo de Tehuantepec, y áreas cercanas al Árbol del Tule, ante el incremento esperado de turismo en las próximas semanas.

Las autoridades señalaron que el objetivo es fortalecer la seguridad sin afectar la experiencia de quienes visitan estos destinos, considerados clave para la economía estatal. No obstante, algunos turistas han señalado que los filtros aún son variables, por lo que se espera que los protocolos se estandaricen en los próximos días.
Este reforzamiento forma parte de una estrategia nacional para blindar los principales sitios culturales del país, en un contexto donde México busca mantener la confianza de visitantes internacionales tras un hecho considerado inédito en este tipo de espacios.
