La tradicional Fiesta Grande de Enero en Chiapa de Corzo ha vuelto a ser escenario de un intercambio cultural y artesanal que refuerza los lazos entre los estados de Chiapas y Oaxaca, a través del uso y la apreciación de la filigrana oaxaqueña, una técnica ancestral de orfebrería que se ha convertido en un elemento distintivo del atuendo de las participantes en esta emblemática fiesta.

Durante los días previos y a lo largo de las celebraciones, comerciantes provenientes de diferentes regiones de Oaxaca han observado un notable incremento en la demanda de piezas de filigrana como collares, aretes y otros accesorios tradicionales, que complementan el vestuario de las chiapanecas y chuntás que desfilan por las calles del Pueblo Mágico. Estos artículos no solo embellecen la indumentaria, sino que también son un símbolo vivo del intercambio cultural entre ambas entidades.

La filigrana, elaborada con finos hilos de metal trabajados de manera artesanal, destaca por su delicadeza y valor simbólico, y es apreciada tanto por los participantes locales como por quienes visitan Chiapa de Corzo para sumergirse en la riqueza histórica y festiva de la Fiesta Grande. Este tradicional oficio, propio del Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, se integra así a las celebraciones chiapanecas, fortaleciendo una relación histórica de hermandad y comercio entre los pueblos.

Para los artesanos y comerciantes, esta temporada representa una de las más importantes del año, al ofrecer una oportunidad para incrementar sus ventas, promover sus productos y mantener vivas tradiciones que han trascendido generaciones. La presencia de la filigrana en esta fiesta no solo realza la vestimenta tradicional, sino que también pone en relieve la riqueza cultural y la colaboración interregional que caracteriza a una de las festividades más antiguas y representativas de México.

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