La ciudad de Oaxaca de Juárez vivió una vez más una noche inolvidable de arte, tradición y orgullo cultural con la celebración de la 128ª edición de la Noche de Rábanos el pasado 23 de diciembre, una de las festividades más queridas y representativas del estado oaxaqueño.

Desde la tarde y hasta entrada la noche, el histórico Zócalo capitalino se llenó de color, ingenio y creatividad, transformándose en una muestra viva de la cultura popular. Cientos de personas, tanto locales como visitantes nacionales y extranjeros, recorrieron los pasillos donde se expusieron 126 obras talladas principalmente en rábanos, además de piezas elaboradas con totomoxtle y flor inmortal, que reflejaran pasajes de la vida cotidiana, leyendas, danzas tradicionales y símbolos culturales de diversas regiones de Oaxaca.

La competencia se dividió en diversas categorías, entre ellas infantil (de 6 a 8 años y de 9 a 12 años), juvenil, libre y tradicional, así como modalidades de totomoxtle y flor inmortal. En cada una de ellas se reconocieron las piezas más destacadas: desde la ingeniosa obra “Mi tiliche y mi perro Mazapán” hasta representaciones como “La danza de los diablos de Juxtlahuaca” y “Fiesta de la Virgen de la Soledad, patrona de los oaxaqueños”, entre otras creaciones que resaltaron por su originalidad y ejecución.

La Noche de Rábanos es, sin duda, una demostración del compromiso de Oaxaca por preservar sus tradiciones y celebrar su identidad cultural a través del arte popular, reuniendo año con año a diferentes generaciones en torno a una fiesta única en México.

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