La tradición de las “muerteadas”, una de las expresiones culturales más representativas de Oaxaca durante la temporada de Día de Muertos, llegará a la pantalla grande a través del documental El baile de las ánimas, obra del cineasta oaxaqueño Ramón Llaven, que participa en competencia dentro del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
La producción retrata una de las celebraciones más emblemáticas del Valle de Etla, donde habitantes participan en extensas jornadas de danza, música y representaciones teatrales relacionadas con la muerte, las ánimas y la memoria colectiva de las comunidades.

De acuerdo con el realizador, el documental busca mostrar no solo la riqueza cultural de esta tradición, sino también la experiencia física y emocional que viven quienes forman parte de ella. La historia es narrada desde la perspectiva de un espíritu, recurso que permite explorar la relación que las comunidades mantienen con la muerte y con sus seres queridos fallecidos
Las “muerteadas” son celebraciones populares que combinan teatro, música, danza y sátira social. Durante estas representaciones aparecen personajes como el diablo, sacerdotes, espiritistas y personas disfrazadas, mientras se desarrollan escenas que incluyen referencias a acontecimientos cotidianos y relatos comunitarios.
Ramón Llaven, originario de Santiago Etla, explicó que uno de los principales objetivos del proyecto fue transmitir lo que sienten los participantes que bailan durante aproximadamente doce horas continuas, una experiencia marcada por el desgaste físico, la convivencia, el mezcal, la música y un profundo sentido de identidad cultural.

El documental también explora la dimensión simbólica de esta tradición, en la que la celebración de la vida convive con la memoria de quienes han fallecido. Según el director, las muerteadas representan una especie de renovación comunitaria y una oportunidad para reflexionar sobre la presencia de las ánimas dentro de la vida cotidiana de los pueblos oaxaqueños.

La participación de El baile de las ánimas en el FICM representa una nueva ventana para la difusión de las expresiones culturales de Oaxaca en escenarios nacionales e internacionales. Tras su exhibición en Morelia, el documental continuará su recorrido en otros espacios especializados como DOCS MX, en la Ciudad de México, y posteriormente en el festival documental de Ji.hlava, en República Checa.
Con esta producción, una tradición arraigada en los pueblos del Valle de Etla trasciende las calles y plazas donde se celebra cada año para proyectarse ante nuevas audiencias, mostrando la riqueza cultural que distingue a Oaxaca y a sus festividades dedicadas a la memoria de los difuntos.
