Oaxaca de Juárez, Oax.— La violencia feminicida en el estado de Oaxaca sigue exhibiendo cifras preocupantes, particularmente entre las niñas y adolescentes. De acuerdo con el monitorio realizado por Grupo de Estudios sobre la Mujer «Rosario Castellanos» (GESMujer), entre el 1 de diciembre de 2022 y el 27 de octubre de 2025 se registraron 276 asesinatos violentos de mujeres y niñas en Oaxaca.

De ese total, los datos muestran que un porcentaje relevante corresponde a niñas y adolescentes, lo que agrava el panorama de riesgo para este grupo etario.

Aunque los datos concretos del porcentaje exacto de niñas y adolescentes no fueron detallados en el comunicado revisado, diversos análisis previos situaban que aproximadamente el 10% de los feminicidios en Oaxaca afectaron a menores de edad. Esto contrasta con la expectativa de protección especial que la ley otorga a las menores de 18 años.

Las regiones con mayor incidencia son la del Istmo de Tehuantepec (28 %), seguida de Valles Centrales (19 %) y la Costa (17 %). GESMujer destaca que la mayoría de estos crímenes se cometen con armas de fuego (61 %) y que cerca del 33 % tienen lugar al interior del hogar, un espacio que debería ser seguro para las víctimas.

Las organizaciones civiles insisten en que la emisión de la Alerta por Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) para 40 municipios de Oaxaca, vigente desde agosto de 2018, no ha logrado revertir la tendencia de violencia extrema.

Para el colectivo GESMujer, la violencia feminicida es la “manifestación más brutal de un sistema patriarcal que despoja a las mujeres de su derecho a la vida”. Hacen un llamado urgente para que las autoridades refuercen la investigación, garanticen acompañamiento a las víctimas menores de edad y detengan la impunidad que prevalece.

En este contexto, el reto para Oaxaca es doble: no solo detener los feminicidios en general, sino prestar una atención diferencial y urgente a las niñas y adolescentes, quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema y padecen violencias que muchas veces quedan invisibilizadas.

Con la vida de estas menores en juego, las voces ciudadanas, las organizaciones de derechos humanos y las familias exigen políticas eficaces, justicia ágil y medidas de protección que garanticen que ninguna niña pague con su vida el hecho de ser mujer.

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