Al menos el 40 por ciento de hoteles y restaurantes en Oaxaca opera sin un plan interno de protección civil, de acuerdo con la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos, lo que evidencia una preocupante falta de preparación ante emergencias como incendios, sismos, huracanes o evacuaciones.
La situación cobra relevancia tras el incendio registrado el pasado 6 de marzo en Punta Zicatela, en Puerto Escondido, donde el fuego consumió 40 cabañas, 20 locales comerciales y 15 palapas, dejando al descubierto la vulnerabilidad de las zonas turísticas frente a este tipo de siniestros.

En este destino, uno de los principales polos turísticos de la costa oaxaqueña, operan cerca de 650 hoteles y más de 900 restaurantes; sin embargo, apenas seis de cada diez cuentan con un programa interno validado. A ello se suma que, en los últimos dos años, las emergencias en la región de la Costa han incrementado en un 22 por ciento, mientras que la capacidad de respuesta institucional continúa limitada por la falta de infraestructura y personal.

Zonas de alta afluencia como mercados, zonas turísticas de playas, hoteles y cabañas reflejan un contraste evidente entre la derrama económica que generan y la precariedad en materia de prevención. Aunque existen inspecciones, la burocracia y la escasez de verificadores permiten que numerosos establecimientos operen sin cumplir con la normativa vigente.

La Ley de Protección Civil de Oaxaca establece que los inmuebles con alta afluencia deben contar con una Unidad Interna y un Programa Interno, además de someterse a inspecciones ordinarias y extraordinarias. El incumplimiento puede derivar en sanciones que van desde amonestaciones hasta multas de entre 25 y 50 Unidades de Medida y Actualización, e incluso la clausura temporal o definitiva.

El panorama resulta aún más preocupante ante la proximidad de la temporada alta. Para la Semana Santa 2026, se prevé la llegada de 74 mil visitantes y una derrama económica de 161 millones de pesos en Puerto Escondido. No obstante, persiste la interrogante: ¿qué tan seguros estarán turistas y trabajadores si gran parte del sector carece de protocolos básicos de protección civil?
