Transportistas de carga pesada documentaron la operación de al menos tres bandas de asaltantes en la supercarretera Cuacnopalan–Oaxaca, uno de los corredores logísticos más importantes del sureste mexicano. La alerta surge tras el reciente caso de un chofer que fue interceptado, amarrado y abandonado a un costado de la vialidad, hecho que evidenció nuevamente la vulnerabilidad del gremio.
De acuerdo con la Federación de Transportistas Mexicoamericana de Carga, Pasaje y Turismo (Fetramex), las tres bandas operan con métodos distintos: una se dedica exclusivamente al robo de unidades, otra sustrae el tractocamión junto con la mercancía para descargarla y revenderla, mientras que la tercera se enfoca en unidades vacías, presuntamente para desmantelarlas y comercializar autopartes.

Los delincuentes salen desde veredas y caminos de terracería que conectan comunidades con la supercarretera, utilizando motocicletas o desplazándose a pie. Cuando el terreno lo permite, sacan los tractocamiones por rutas secundarias; en otros casos, conducen las unidades hasta casetas de cobro, haciéndose pasar por operadores, mientras abandonan al chofer en tramos solitarios.

Transportistas señalaron que los patrullajes de la Guardia Nacional son insuficientes, pues la corporación suele llegar cuando el atraco ya ocurrió. Además, persiste la preocupación por accesos clandestinos y la falta de información sobre cierres de caminos que podrían reducir la incidencia delictiva.

El gremio llamó a integrar esta inteligencia comunitaria en los operativos oficiales, pues la documentación realizada por los propios camioneros permite mapear puntos críticos y horarios de mayor riesgo en este corredor.
