San Pedro Huamelula, Oax.— En un esfuerzo conjunto por preservar la biodiversidad y proteger a las especies en peligro de extinción, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), comunidades chontales y organizaciones civiles fortalecieron las acciones de conservación en los principales santuarios de tortuga marina en la entidad.
Como parte de este acuerdo, la Asamblea General de Comuneros de San Pedro Huamelula aprobó la creación de una reserva comunitaria de manglares, además de la implementación de brigadas de vigilancia para resguardar los campamentos tortugueros y su entorno natural. Estas acciones buscan proteger zonas clave como Barra de la Cruz–Playa Grande y Playa Morro Ayuta, reconocidas por su importancia en la anidación de diversas especies de tortugas marinas.

El proyecto surge de un proceso de consulta pública y gobernanza ambiental participativa, en el que se establecieron acuerdos orientados a fortalecer la conservación del territorio, así como el bienestar de las comunidades locales. Entre ellos destacan el impulso a proyectos de desarrollo sostenible, el manejo adecuado de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) y la restauración de ecosistemas.


Las comunidades chontales desempeñan un papel fundamental en este esquema, ya que su conocimiento tradicional del entorno permite un monitoreo cercano y una gestión responsable de los recursos naturales. Esta participación también contribuye a reducir conflictos y garantiza que la conservación sea equitativa y benéfica para quienes habitan la región.

A través de programas como PROREST y PROCODES, la Conanp brindará apoyo técnico, educación ambiental y recursos para fortalecer la vigilancia comunitaria. Asimismo, la organización civil COSTASALVAJE se suma a esta alianza aportando financiamiento, equipo de monitoreo como cámaras trampa y herramientas para el desarrollo de estrategias de manejo.

Con estas acciones, autoridades, comunidades y sociedad civil reafirman su compromiso de proteger los campamentos tortugueros y garantizar la supervivencia de especies emblemáticas, consolidando un modelo de conservación que equilibra la protección ambiental con el desarrollo sustentable de la costa oaxaqueña.
