Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca.— Luego de casi nueve años del devastador sismo de 2017 en México, la escuela primaria Benito Juárez reabrió sus puertas tras un largo proceso de reconstrucción que permitió rescatar uno de los inmuebles históricos más representativos de la región.

El edificio, cuya construcción data de 1795, fue originalmente el Cabildo de Indios, un espacio fundamental en la organización social durante la época colonial. Con el paso del tiempo, el inmueble se convirtió en una institución educativa que ha formado a generaciones de estudiantes en el Istmo de Tehuantepec.

El terremoto de 2017 causó severos daños en su estructura, poniendo en riesgo tanto su valor histórico como su función educativa. A partir de entonces, especialistas en restauración emprendieron trabajos para recuperar el inmueble, respetando su arquitectura original y fortaleciendo sus cimientos para garantizar su durabilidad a futuro.

El arquitecto responsable de la obra, Arturo Toledo Méndez, explicó que una de las principales intervenciones consistió en retirar la estructura de concreto para sustituirla por materiales tradicionales como madera y teja, lo que permitió aligerar el peso del edificio y estabilizar los muros de adobe.

Tras la rehabilitación, las instalaciones volvieron a recibir a estudiantes que durante años tomaron clases en sedes alternas. Para alumnas como Renata Salud Velásquez, el regreso representa un momento de alegría y esperanza.

Con más de dos siglos de historia, este inmueble no solo recupera su función educativa, sino que se consolida como un símbolo de identidad, memoria histórica y cohesión comunitaria para las nuevas generaciones de Tehuantepec.

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